viernes, 10 de agosto de 2018

Libre.



 Adoro esos instantes a solas conmigo mismo, ahí donde  pensar en todo y nada, donde poder descalzarme de las presiones, los miedos y ansiedades. Es entonces cuando el mundo se pone a mis pies y me siento más libre… 

Contigo.

Te rompes por dentro.


 Eres tan valiente y decidida/o que a veces olvidan que sufres, que tienes sentimientos y que, como es obvio, lo negativo también afecta a tu equilibrio emocional. Pero tú también lloras cuando tu corazón se requebraja y te rompes por dentro.

Ver y sentir.

Ofrecer.

Díselo.

Encuentro.

Ayuda.

Libérate.


Ahora que ya has identificado esas emociones negativas, no te aferres a ellas. No pongas resistencia y permítete liberarte de ellas. Si cambias tus pensamientos, cambiará tu voluntad y con ella tu realidad. Debes confiar en ti mismo.

No feliz.

Unica.

Imperfecciones.


 Nadie es perfecto, ni siquiera nosotros mismos. Si tuviéramos que complacer las expectativas los demás tienen sobre nosotros y a la inversa, caeríamos en una dinámica tan estresante como infeliz. Es imposible, nadie es un ejemplo de perfección, ni de virtud absoluta. Basta con respetarnos y ejercer la reciprocidad de la forma más humilde posible. 

Dejar de pensar.


De corazón.

Poseer.


 “Si nuestro amor es solo un hacer para poseer, no es amor”